viernes, 22 de octubre de 2010

Jaume Palau Banús





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Javier Marías 
Juan Marsé 
Alvaro Mutis 
Hernán Rivera Letelier  
Mario Vargas Llosa 
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Gustavo Hernández Becerra 

También le gusta leer a:
Kjell Askildsen, Borges, Dinos Buzzati, Carver, Cheever, José Donoso, Lawrence Durrell, Richard Ford, Jhumpa Lahiri, Thomas Mann, Leonard Michaels, Murakami, Poe, Pascal Quignard, Horacio Quiroga, Salinger, Yourcenar.

Bio-bibliografía
Nací en Tarragona en 1958. He sido socio fundador de distintos colectivos gestados con la intención de dinamizar la vida cultural y artística de mi ciudad, entre ellos el Col·lectiu Vuitanta, L’ Escorxador – Promotora d’Activitats Lúdiques y el Grup Interferències. Master en escritura literaria y guión cinematográfico por la Universidad Rovira i Virgili de Tarragona. He colaborado como narrador en numerosas publicaciones culturales como Ficciones, Gàlens, D’Ard, Gradiva y Palimpsestos, entre otras. He codirigido Tau, Galería de Arte Contemporáneo. He participado en el Festival Underground Blues de Tarragona. He ganado distintos concursos literarios (Inédita 96 –Barcelona, II Certamen literario Bibilioteca Pública de Salou, Minerva –Tarragona, II Edición Premis Maig, de Vila-Real…) Escribo en catalán y castellano indistintamente. He publicado, en solitario, Historias en negro (Bartleby Editores, Madrid 2001) y El amor, ángel terrible (Silva Editorial, Tarragona 2005) y, con otros autores, los siguientes títulos: Quince Líneas, Relatos Hiperbreves (Tusquets, Barcelona 1996), La finestra (Cossetània Edicions, Valls 2002), La foscor (Silva Editorial-Grup Interferències, Tarragona 2004), Oficio de brevezas (Acumán, Toledo 2004), Cambrils, Retrat amb paraules (Ajuntament de Cambrils, Cambrils 2005), y Maig, 10 anys de contes (Perifèric Edicions, Catarroja 2007). 
Algunos de mis relatos han sido propuestos como material de lectura por bibliotecas públicas (Les Corts, Barcelona), en proyectos de innovación educativa (“La creación de lectores: un reto posible”), o en  ponencias de congresos internacionales (II Congreso Internacional de Español para fines específicos. Título de la ponencia: El humor no quita lo específico). 
En la actualidad estoy ultimando un libro de narrativa con el título provisional de “Cinco citas con Cinthya Cid”.

Poética
Yo, como Serrat, también nací en el Mediterráneo. Lo que implica el disfrutar de una especial sensibilidad hacia la luz cambiante de las estaciones, una cadencia de vida, una filosofía de la existencia que prima el ocio sobre el negocio, la plaza a la casa, los afectos sobre los efectos venales, el equilibrio interior sobre la acumulación de dinero y la proyección pública que muchos, lamentablemente, confunden con el éxito.
Me gusta leer, por supuesto. También escribir. Amo la narrativa corta pues, como dijo Gracián, lo bueno, si breve, dos veces bueno.
Un buen relato tiene que conjugar la máxima información y emoción en la mínima expresión, sin desatender jamás la estética. Para mí, los mejores cuentos deben poseer la concreción, la exactitud y la belleza de una fórmula matemática pues nada en ella hay de inexacto ni de superfluo.
Deseo plasmar en mis relatos la épica cotidiana, el conflicto de intereses, los amores y los temores, los momentos de desdicha, desconcierto o plenitud de la gente normal, que vive en casas normales, integrada en familias normales, que pasa las dificultades normales para llegar a fin de mes y se angustia con la amenaza del paro o con la enfermedad de un ser querido; todo ello mezclado con la angostura de un humor levemente cínico. En este aspecto son relatos escritos a pie de obra, a nivel de calle, pues ella –la calle- es el espejo y paradigma que refleja toda la capacidad de crueldad y de sacrificio, toda la grandeza y toda la miseria, todos los anhelos y todas las frustraciones de los pueblos y su gente.
Por último, expresar un viejo sueño: el de alcanzar una obra valiosa que –según definió Patricio Pron- es toda aquella que posee verdad y sentido.



Textos

EL CORCEL

Amaba que los niños se subieran sobre mi lomo de fuego, sujetándose a mis crines volanderas o a mi cuello altivo. Confieso que aún me gusta. Entonces iniciaba un trote lento que, poco a poco, iba acelerándose hasta convertirse en un brioso galope que les contagiaba el anhelo de aventuras, el vértigo incandescente de la vida.
Ebrio de juventud e independencia, feliz, galopaba.
Mis cascos apenas herían el suelo. ¡Me sentía tan ligero que consideraba el aire mi elemento! Aturdido por mi propio vigor no me hartaba de dar vueltas. El mundo, también la vida, tenían para mí el deslumbrante y acharolado brillo de lo nuevo.
Pero ya anda mi lomo deslucido, mis ojos poseen el blanco velo de las cataratas y menguan, con las fuerzas, las ilusiones. Ya todo me es, o extraño, o indiferente. He tascado el lacerante freno de la derrota.
Al fin he conocido mi destino: no soy más que un caballo de tiovivo que gira en la órbita que impone una incomprensible, secreta y ajena maquinaria.
Como una afrenta ignomiosa sufro en mi lomo el inclemente puyazo que pregona mi condición de esclavo. No obstante alzo mi cabeza con orgullo y no asumo la derrota.
Me sé libre, pues la conformidad aún no me envilece.



ESPERANZA VIOLETA

Sentía su cuerpo tibio proporcionándole calor en la otoñal noche, ya fresca. Ofendía su olfato el olor almizclado del sudor de su compañero de cama. Le impedían dormir sus ronquidos iniciados de forma suave y que aumentaban gradualmente de intensidad, produciendo un fragor de rocas en vertiginosa caída ladera abajo.
Pulsó el interruptor de la lamparilla que descansaba sobre la mesita de noche. La pantalla proporcionó una luz tamizada e íntima, suficiente. Contempló al hombre que tenía al lado, admirando la belleza de su cuerpo formalmente perfecto, su rostro que aún conservaba la pureza de los rasgos infantiles. Con la yema de su índice efectuó el recorrido sinuoso de sus labios túmidos y lascivos.
Consultó el reloj. Era ya demasiado tarde. Los ronquidos la desvelaban. Tomó la determinación de propinarle un flojo codazo en los riñones. Mientras cambiaba de postura su compañero dijo con acritud: “¿quieres dejarme dormir, puta?”
Esperanza Violeta sonrió satisfecha: tal como le había asegurado el vendedor, aquel muñeco Made in Japan no tenía nada que envidiar a un hombre.


EL INSPECTOR DE HACIENDA

Cuando Fulgencio Váldez divisó al inspector de Hacienda en un rincón del comedor, con su terno ajado y su maleta de cartón repleta de documentos y legajos, su pelo encaneció de golpe.
Y es que, sí algo asusta a un muerto más que la aparición fantasmal de un vivo es, sin duda, que éste sea un inspector de Hacienda.



UN BUEN HIJO

Muchas noches se le aparecía su madre muerta. Se sentaba en un ángulo a los pies de la cama y se lo quedaba mirando… mirando… sin decir palabra.
Su mirada exhalaba una profunda tristeza.
Una noche le cogió de la mano y le dijo, al fin contenta: ¡Ven!
Él jamás había negado nada a su madre.


¡AL FIN LIBRE!

Tras quince largos años de encierro, el prisionero Lázaro-Wilson Quevedo, único inquilino del penal de máxima seguridad de Luzinda, y condenado a perpetuidad, logró fugarse.
-¡Al fin libre! –exclamó alborozado el también único vigilante encargado de su custodia.


EL DOBLE

¡Vivimos tan tranquilos ignorando que somos nosotros los que acudimos a la llamada de aquél que habita tras el espejo!


CASA DE CITAS


-La pasión es como una llama en nuestra vida: la ilumina al tiempo que la consume.

-El cielo es un destino incómodo para todos aquellos que padecen de vértigo.

-¿Cómo puede haber intimidad si Dios está en todas partes?

-No digáis que es leve la nostalgia: su peso me aplasta.

-¿Acaso con el segundo hombre nació el primer esclavo?

-Sin duda los papeles tienen sexo, si no no se reproducirían tanto.

-A veces el camino mas corto entre dos puntos es una espiral.

-El infortunio, a veces, es como el océano: se ve su principio, pero no se vislumbra su fin.

-En el mitificado mayo del 68 la consigna era: “seamos realistas: pidamos lo imposible”. Ahora, en estos tiempos mucho menos gloriosos y de continuas rebajas sociales que nos ha tocado vivir, el lema debería ser: “seamos utópicos: exijamos lo justo”

-La esperanza ¿es la parte noble del fracaso?

-Y dijo Dios: no es bueno que el hombre esté solo. Y creo los papeles.

-Lo positivo de la gente que habla sola es que, como mínimo, no hay que esforzarse en darle conversación.

-El amor suele ser como una tarjeta de crédito: te da algunas alegrías que acostumbras a pagar –demasiado caras- cuando ya las has olvidado.




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