jueves, 18 de febrero de 2010

Javier Morales Ortiz



Mencionado por:
Sergio Sastre
Álex Chico

Menciona a:
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Clara Obligado
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Fernando Aramburu 

También lee a:
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Bio-bibliografía
Javier Morales Ortiz (Plasencia, Cáceres, 1968). Estudió Periodismo y Derecho en Madrid, ciudad en la que reside actualmente. Formado como periodista en la Agencia EFE, desde entonces ha colaborado en diversos medios nacionales. En la actualidad trabaja en una fundación. Ha publicado el libro de relatos La despedida (Editora Regional de Extremadura, 2008)

Poética
Seguir con humildad los consejos que le dio Chéjov a su hermano Alexander:
Ausencia de palabrería prolongada
Objetividad
Veracidad en las descripciones
Brevedad extrema,
Osadía
Sinceridad.


Texto

(extraído de un cuento inédito)

“La primera vez que lo vi fue en la redacción. En aquella época yo era joven, trabajaba en una revista dirigida a hombres maduros y tenía tanta faena que apenas podía levantar la cabeza del ordenador.
-Os presento a William, William Faulkner. Colaborará con nosotros.
Cuando oí el nombre, pensé que Adrián, mi jefe, estaba gastando otra más de sus patéticas bromas. Pero no, allí estaba la mano de William, ruda y tupida de un vello cobrizo.
-Laura –me presenté.
Era alto y corpulento, de ojos glaucos y desconfiados. Vestía una vieja zamarra, probablemente testigo de numerosos azares y aventuras, y llevaba el pelo recogido en una coleta. Parecía un vikingo listo para desembarcar. Colocó una pesada bolsa al otro lado de la mesa y sacó la cámara y los objetivos, como si se estuviera preparando para una guerra cuerpo a cuerpo.
-Te dejo en buena compañía –añadió Adrián-. Cuídamelo –me señaló con el dedo-. Es un gran fichaje.
Mientras William inspeccionaba su material de batalla, yo seguí aporreando el ordenador hasta que puse el punto final a un estúpido reportaje –otro más- sobre relojes de lujo.
-Te invito a un café –le propuse.
Me dio la impresión de que William, enfrascado en sacar brillo a un objetivo de 250 milímetros, no me había oído. Ojeé su aspecto desaliñado y me pregunté si limpiaría su casa con tanta dedicación.”


1 comentario:

Clara dijo...

Es un gusto encontrarme aquí con un texto de Javier, su libro me gustó much y le deseo la mayor de las difusiones. Clara Obligado

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